Visita con mi padre
El fin de semana pasada mi padre vino a Madrid. Él estaba en Europa para su trabajo, entonces añadió tres días a su viaje para visitarme. Llegó viernes, el 10 de febrero a las 11:50 por la mañana y reuní con el al aeropuerto. A causa del cambio en los terminales de vuelos internacionales en Bajaras, era muy difícil para encontrar a él porque había pensado que su vuelo llegaría en el nuevo Terminal, T4, pero en realidad llegó en Terminal 2, entonces tenía que tomar un autobús entre los dos. Finalmente, le encontré casi a la una y volvimos a la ciudad.
Para la comida, fuimos a mi restaurante favorito para la comida italiana cerca de Alonso Martínez y mi padre le encantó el ambiente y la comida del restaurante. Después caminamos por mucho de la ciudad para mostrar Madrid a él. Volví a mi residencia y él volvió a su hotel entre 6 y 8 para ducharnos y relajarnos, y a las 8:30 reunimos en el bar de su hotel, charlamos para unos minutos, y después andamos a la plaza mayor para la cena. Comimos en un restaurante dentro de la plaza para que él podía ver el ambiente de la plaza, pero hacía frío entonces no comimos afuera. El sótano del restaurante (dónde comimos) era construido de piedra y era muy mono para charlar y comer tapas. Después de casi tres o cuatro horas charlando, andamos en una guía de la ciudad por el palacio real y el catedral y después, la gran vía. Volvimos al hotel casi a la una y veíamos el piloto capítulo del programa de televisión por la primera vez, porque recibí una copia del director más temprano en el día, y después dormimos.
El sábado, fuimos a ARCO la exhibición del arte que era en las afueras de la ciudad en la feria. Pasamos mucho tiempo allí mirando al arte y al final, comimos en un restaurante dentro de la feria que tenía comida increíble en sabor. Volvimos a mi residencia en la calle Serrano y andamos al parque de buen retiro. Él me compró un reloj cuando andamos al parque, y después de ver los palacios, el lago y casi todo dentro del parque, caminamos en la dirección de Gran Vía dónde me compró un par de zapatos para nuestro viaje a Francia, Italia, y Grecia durante la semana santa. Para la cena, volvimos al restaurante italiano y después dormimos porque él iba a salir muy temprano el domingo.
El domingo me levanté y fui al hotel a las siete para desayunar con mi padre en el buffet del hotel, y a las ocho y un cuarto, él salió por el aeropuerto. Era poco extraño cuando salió porque me sentí triste; no le eché de menos casi nadie de la universidad ni mi familia pero para pasar tiempo con alguien y mirar cuando él sale, es muy difícil.
Lo que me sorprendí mucho era como nunca me doy cuenta que cuando estoy hablando en español, mi familia ni mis amigos de la universidad pueden entender. Ahora, cuando estoy hablando en español, nunca estoy pensando en lo que necesito o quiero decir. Por ejemplo, cuando mi padre estaba aquí y dije algo en español al camarero, siempre recibí preguntas sobre “que dijiste” y nunca me di cuenta que él no podía entenderme.
